¿Quienes lloran las vidas trans?

Noviembre sin duda es momento para relevar el problema de la lucha contra la precariedad maximizada de las vidas de las mujeres trans dominicanas.

Nueva vez conmemoramos en noviembre el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y el día internacional de la memoria trans, así como inician los 16 días de activismo contra la violencia de género.

Según la filósofa Judith Butler (2006) la precariedad es una condición humana compartida por todos, sin embargo hay vidas con mayor precariedad que otras, y esto se debe a un problema de distribución de la misma precariedad en la sociedad. Un ejemplo de vidas con precariedad maximizada inducida social y políticamente, son las vidas de las personas LGBTI. Ya que mientras más se aleja un individuo del modelo hetereonormativo, más precaria es su vida.

Cuando Butler (2015) habla de precariedad se refiere a que las vidas humanas son vulnerables a la destrucción y a padecer de situaciones que atentan contra su existencia constantemente, por lo que para mantener una vida es necesario que existan condiciones sociales y económicas, y una red de apoyo que las provea, por lo que hace de la condición humana una relación de interdependencia.

Judith Butler argumenta también que ‘’si el fin de una vida no produce dolor no se trata de una vida, no califica como vida y no tiene ningún valor. Constituye ya lo que no merece sepultura, si no lo insepultable mismo’’ (2006, p. 61) y prosigue diciendo que ‘’ quienes no tienen la oportunidad de representarse corren mayores riesgos de ser tratados como menos que humanos, considerados menos que humanos, o directamente no tomados en cuenta’’ (2006, p. 176). Este problema de la percepción es grave para las mujeres trans.

Las vidas de las mujeres trans y de las personas LGBTI en general, son vidas no lloradas. Según Butler: Las mujeres, las personas no conformes con el género o minorías sexuales, generalmente están mal reconocidas o no reconocidas, cuando alguien vive en un cuerpo que está mal reconocido, sufre insulto, acoso, prejuicio cultural, discriminación económica, violencia policial o patologización psiquiátrica, esto conduce a maneras desrealizadas de vivir en el mundo, una manera de vivir bajo la sombra o como sombra, no como un sujeto humano, si no como un fantasma, generalmente termina siendo el fantasma de alguien más. (BUTLER, 2015)

Dentro del orden del discurso heterosexista, cissexita, cisnormativo y hetereonormativo, las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género son percibidas como vidas poco o nada valoradas por la sociedad, al ser deshumanizadas, legitimarse el odio hacia ellas y omitir su existencia como sujetos. Cuando las mujeres trans intentan tomar la palabra y ser percibidas dentro del marco de derechos humanos es una declaración de que son visibles, que existen, que viven vidas precarizadas al máximo, pero que se movilizan para su reconocimiento y para resistir aquellos que les oprimen.

En varias ocasiones miles de dominicanos y dominicanas han marchado para manifestarse por el derecho a la vida, sin embargo; ¿cuando la vida de una persona trans es apagada se produce un duelo en la sociedad?; ¿cuantas instituciones públicas anunciarán medidas para poner fin a los asesinatos de personas trans?; ¿no son igual de importantes para exigir justicia sus vidas?; ¿cuantas cartas de consuelo han recibido familiares de personas trans víctimas de la violencia por autoridades públicas?; ¿es el discurso de defensa de la vida selectivo a ciertos sujetos?; ¿porque miles de dominicanos y dominicanas no acuden al llamado a marchar cuando las mujeres trans marchan reclamando justicia por el asesinato de sus compañeras y su derecho a existir?

Todas las interrogantes anteriores nos impulsan a pensar que en la República Dominicana existe una mayor visibilidad, rechazo y movilización cuando ciertas vidas son pérdidas en especial si son de una clase económica especifica, color de piel, orientación sexual e identidad de género normativa, por otro lado existe el total desinterés cuando otras vidas son apagadas como es el caso de las vidas de las personas LGBTI, sobretodo de las mujeres trans, por lo que también estamos frente a un asunto interseccional.

La percepción inferiorizada socialmente de las vidas de las mujeres trans también es del orden biopolítico (hacer vivir y dejar morir), el Estado dentro de su poder de administrar la vida decide cuales vidas merecen ser protegidas y potencializadas y cuáles no. Por lo que siguiendo el argumento de Butler (2006) las personas LGBTI como es el caso de las mujeres trans no son percibidas como humanas, si su pérdida no es valorada por la sociedad y el Estado como una que sea capaz de causar duelo y que ese duelo sirva para movilizar la colectividad y las instituciones públicas.

Según la organización TRANSSA desde 2006 a la fecha han sido asesinadas 49 mujeres trans, cuyos casos en su mayoria aun no recibido condena. La impunidad de dichos asesinatos no genera la empatía social suficiente en para tomar medidas preventivas y sancionar a las o los responsables. La impunidad genera un régimen de terror cotidiano a las mujeres trans y personas LGBTI, ante la ausencia de protección a sus vidas.

Para iniciar un proceso de transformación social que comience a dar valor y reconocer como sujetos pasibles de duelo a las personas LGBTI y en especial a las mujeres trans se precisa reforzar las alianzas entre los movimientos sociales contra hegemónicos (concepto de Boaventura de Sousa Santos). Implica la inclusión y participación de las mujeres trans cuando se hable de politicas públicas sobre erradicacion de la violencia contra la mujer, el acceso a salud, educación y otros derechos. Porque cuando se logre vencer una batalla al cisheteropatriarcado no solo una identidad debe ser beneficiada, sino todas las que se oponen a dicho sistema de dominación que hace de la vida, una más difícil de vivir con alegría y esperanza.

Referencias

BUTLER, J. Vida precaria; El poder del duelo y la violencia. Buenos Aires: Paidos, 2006.

BUTLER, J. Conferencia de Judith Butler en la UNTREF, 2015. Disponible en: <http://www.ramona.org.ar/node/57395>. Acceso: 7 Marzo 2017.

Artículo original publicado por el diario digital ACENTO en 2017.

Investigador Social: LGBTI |Masculinidades | Derechos Humanos | Web: https://jimenezcristhian.com/

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